Miembro Activo

Sociedad Dominicana
de Ortodoncia.

 


¿Porqué nos da miedo ir al dentista?

Por lo regular, es muy raro encontrar personas a las que no sólo no les de miedo ir al dentista, sino que además, les agrade.

La mayoría de las personas sienten un verdadero pavor cuando por determinadas circunstancias "TIENEN" que visitar al dentista, situación que no les es nada grata.

El temor hacia el dentista se origina a partir de dos tipos de miedo fundamentales:

Miedos subjetivos: Son el resultado de situaciones imaginarias que se van creando en nuestra cabeza a partir de escuchar las malas experiencias que han tenido otras personas con el dentista y/o de que nos hayan dicho de pequeños que si nos portamos mal nos llevarían con el dentista y todo ese tipo de circunstancias similares. Podemos clasificarlos como temores infundados ya que carecen de todo fundamento lógico.

IMPORTANTE: Nunca utilices la visita al dentista como un castigo para tus hijos ya que lo único que lograrás será crearles la idea de que la atención dental es algo malo e indeseable.

Miedos objetivos: Este tipo de miedos se desarrolla a partir de haber experimentado personalmente situaciones desfavorables con uno o varios dentistas. Desgraciadamente aún existen dentistas que están pobremente capacitados y poco calificados para ejercer apropiadamente la profesión, factor que va repercutiendo progresivamente en que la gente busque con mucho menor frecuencia atención odontológica.

Casi la gran mayoría hemos sufrido estas desagradables experiencias, desde luego imperdonables e injustificables la mayoría de las veces, pero lo peor que podemos hacer es adquirir la postura de alejarnos del dentista ya que eso  solamente nos acarreará mayores problemas. Lo más congruente en este tipo de circunstancias es buscar un dentista altamente calificado y si es posible que venga recomendado de una fuente confiable. (Ver: ¿Cómo elegir un dentista?)

Si tomamos en cuenta lo antes citado, no existe entonces razón alguna para que vayamos al dentista nerviosos y totalmente atemorizados ya que lo único que lograremos será sugestionarnos y como consecuencia experimentar sensaciones desagradables sin causa lógica.

Finalmente, cabe agregar que no deberíamos temer ir al dentista, sino que muy por el contrario lo que debe aterrarnos, son las consecuencias de no visitarlo regular y oportunamente.

CONSEJO: La próxima vez que visites al dentista, recuerda que es mejor llegar con una gran sonrisa que con una actitud pesimista!